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 Opinión

Las microempresas: factor de éxito en la Región Veneto

Por Romano Toppan (*)

El Veneto está en el segundo puesto en Italia por número de empresas "artigiane" (más de 130.000), que coinciden con el 95 % de todas las empresas del sector manufacturero.

El Veneto oriental, por su parte, tiene aún más esta caracterización , tanto por la ausencia de la gran industria, sea por la difusión de los oficios relativos a la construcción.

 

Sobre las ventajas competitivas de esta evolución se pueden marcar aspectos sociológicos y antropológicos que ameritan ser considerados, para responder a la cita de  Becattini , cuando dice : “ filósofos, sociólogos, antropólogos, y sicólogos se les solicita dar una paso adelante“ . Se trata de comprender las razones profundas de esta génesis del "artigianato" y de las pequeñas empresas familiares.

 

Ya referimos a una interpretación que podríamos definir  “ anticapitalismo homeopático “ : o sea una forma de evolución  fai-da-te (selfmade) o de la conciencia infeliz "siervo-patrón" descripta por Hegle, todavía antes que Marx, cuando analiza la dialéctica "señoraje-servidumbre" y la autoconciencia servil   : también para el siervo la verdad de la autoconciencia consiste en la independencia y en la certeza de si mismo.

 

El "artigianato" (en Italia una empresa "artigiana" es asimilable a lo que en Argentina se considera una pequeña empresa o microempresa ndr) fue y es uno de los fenómenos más vistoso de la fuerza que tiene sobre el hombre (y sobre el hombre véneto en particular), el principio: “el fruto de mi trabajo debe ser mío".

 

Aquí está el origen histórico y antropológico de una difusión tan amplia y capilar de las pequeñas empresas "artigiane" y de las empresas familiares. Nacen, muchas veces, de la resistencia a considerar irreversible la dependencia de otros, a través de una relación salarial o de aparcería.

 

Además, según la escuela sociológica francesa (Friedmann , Naville , Rolle e Touraine), el "artigianato" no es solamente el origen histórico sino también el cuadro explicativo de los fenómenos industriales.  Es en relación a esta forma de organización que se mide el emprobrecimiento dado en el trabajo industrial enajenado de la época fordista. Su crítica más incisiva se colocó entre los años  ’50 y los ’70 , en los cuales este empobrecimiento alcanzó su punto más alto, prima de recibir una profunda reforma con la aparición de los sistemas de calidad y de  TQM, con los cuales , por el contrario, se busca de valorizar las cualidades "creativas" del operario y del trabajador de todo nivel.

 

“El know how práctico, cordón umbelical entre la vida cotidiana y la actividad productiva, esorcizado por el ford-taylorismo, conservado, en cambio, en una nebulosa de pequeñas empresas, concentradas, casi siempre, en centros urbanos menores, desaparece prácticamente en los intersticios del análisis teórico."

 

Los sistemas de calidad y la creciente subjetividad de la demanda de trabajo, que caracterizaron el último decenio, prueban que la propensión hacia el trabajo autónomo, sobretodo en la forma de pequeña empresa (el "artigianato" tiene una definición muy elástica y comprende actividades de casi todos los sectores), es imponente.

 

Quemados por la experiencia negativa de las agrupaciones industriales en forma de "manufacturas reunidas" (o grandes fábricas) como la empresa  Papa, o sujetos a un pendolarismo cotidiano en los polos industriales de Marghera, con consecuencias fácilmente intuibles, también sobre la salud, el "artigianato" del Veneto oriental terminó por representar uno de los núcleos centrales de la misma esperanza obrera, que era descrita a los inicios del ’800 por Proudhon como la esperanza de una "recomposición del trabajo" en torno a la figura y la modelo de un hombre que sea al mismo tiempo trabajador y emprendedor.

 

Fracasada la alternativa revolucionaria de "contraposición", nuestra gente abrazó la alternativa "homeopática" volviendose pequeños empresarios en masa. 

Y tal transición,  que es particularmente explícita en la génesis del "artigianato", para el Veneto oriental es sustancialmente válido también en la génesis del empresariado del pequeño comercio y de los servicios, y fundamentalmente en el empresariado hotelero y turístico: una parte importante de los empresarios era constituída originariamente por campesinos del sector de aparcería.

 

En esta dialéctica entre libertad y necesidad, el "artigiano" representa una solución antropológica específica, que se vuelve después aún más valorada, en el plano de los éxitos sobre los mercados internacionales, en las circunstancias que hicieron nacer los distritos y las economías coalicionales, en el momento en el cual estos "laboratorios conoscitivos" (como los llama Becattini) amplifican con efecto dominó esta "autoconciencia" y se transforman en escuela de cohesión y de optimización productiva y comercial.

 

El "artigianato" es también el símbolo de un modo de producir, trabajar y percibir que tiene seguramente un futuro, tanto en los nuevos "artigiani" como en los viejos oficios, muchos de los cuales fundamentalmente en los países con alto desarrollo económico, están volviendo a generar consumo e interés por parte de los clientes: el estuco marmóreo que decora gran parte de las mansiones lujosísimas de Hollywood, es una técnica inventada en Carpi en el  1600,  muy usada en el barroco por la capacidad de elaboración de las astillas de imitar cualquier forma de mármol y que hace que se puedan vender a 500-800 dólares el metro cuadrado, con costos de materia prima que ronda los 50 dólares: todo el resto es "bravura" del artigiano que constituye su valor agregado.

 

En éste, pero también en otros casos, el "activo intangible" es mucho más elevado del patrimonial, y no tiene nada que envidiar a las nuevas tecnologías, con la ventaja de que éstas, con el tiempo, tienden a costar menos mientras que el precio de una obra decorativa de calidad no podrá ser restringida (como dice la ley de Baumol); así como “Così fan tutte“de Mozart no podrá ser jamás reducida de dos horas y media a media hora. Perteneciendo a la economía de las experiencias y de las emociones, este género de actividades escapa a las lógicas fordistas y se coloca en un plano distinto y más duradero.

 

 Y a quien objeta que el "artigianato" es el síntoma de un desarrollo retrasado sobre los modelos organizativos a baja productividad, Innocenzo Gasparini oponía dos consideraciones: la primera que, con estadísticas en la mano, el peso de las actividades artigianas crece con el crecimiento de los sistemas industriales más avanzados; la segunda es que la difusión de la energía eléctrica primero y la electrónica luego, movió el umbral del máximo rédito del capital invertido hacia dimensiones menores de tiempo, que coincide con el análisis de  Sebastiano Brusco sobre las heterogeneidades crecientes de los umbrales "optimales" de eficiencia y  rentabilidad a favor de las pequeñas empresas.

 

Es de esta "autconciencia" que se hizo el objeto el Plan de Formación de los Artigiani, inaugurado en el  1977 y concluído en el 1982 por la Federazione Regionale dell’artigianato Veneto, que involucró a  16.000 pequeños emprendedores, con el método de las cátedras ambulantes: cada curso iniciaba con un módulo de sicosociología, en el cual se afrontaba específicamente el tema de la identidad y de la conciencia del propio rol dentro de la economía de mercado en la dirección descripta por Becattini, Brusco y Rullani en sus investigaciones de campo, con el concepto de la "empresa red", hoy transformada casi en la esencia msima de la organización productiva ideal y copiada también por Hollywood, que es la capital de la economía de las experiencias.

 

(*) Romano Toppan

Consultor Senior del Patto Territoriale Venezia Orientale

Experto en Programas de Cooperación Internacional

Profesional Partner del Club Pyme Italia

 

 

 

 




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