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Italia retrasada en la economía del conocimiento

Según la Relación anual de Eurispes, un poco más de un tercio de los italianos estaría dispuesto a transferise al extranjero.
La fuerte atracción que ejerce el Bel Paese sobre aquellos que nacieron y crecieron tiene una consecuencia negativa en la propensión a vivr en el propio ortus conclusus, o sea a cerrarse en sí mismos en una autosuficiencia de autarquía complacida.

 
El made in Italy que conquistó los mercados internacionales hizo creer que la italiana fuese una economía del todo abierta y pronta a transitar sin mayores dificultades desde la exportación de productos a la localización y circulación internacionales de empresas y hombres.

 
Pero si fuimos capaces de llevar los productos italianos en tantos mercados, haciendo viajar por el mundo a nuestros vendedores, catapultados hoy en la economía empresarial del conocimiento nos encontramos en posición de retaguardia en los circuitos internacionales en los cuales se mueven incesantemente ideas, empresarios y trabajadores del conocimiento.

 
Varios indicadores marcan el retraso italiano. Limitando la comparación con las tres grandes economías continentales de la Unión Europea, a los puestos 37 y 40 de Francia y Alemania,  corresponde el 51 a Italia en la graduatoria mundial de la integración cultural.

 
Ese índice es la suma de tres medidas de integración que comprenden al comercio cultural, entendido como export e import de libros, revistas académicas, periódicos y revistas, otras formas de transferencia cultural a través de la movilidad virtual (conversaciones online por telefonía tradicional o por internet) y viajes internacionales.

 
En el mundo de la conectividad, nuestro país (Italia, ndr) está bien presente en la red telefónica, pero no tan visible en Internet. Si en el tráfico telefónico internacional, Italia está apenas adelante de Francia (187,3 contra 186,4 minutos por habitante) pero detrás de Alemania (214,7),los usuarios de internet son el il 29,6 por ciento de la población en Italia, el 31, 3 en Francia y el 42,5 en Alemania.


En lo que hace a movilidad internacional, la propensión a viajar a otro país en Italia es de 20 puntos inferior a Francia y de 40 puntos debajo de Alemania.

 En el turismo internacional (llegadas y salidas en proporción a la población) el índice italiano es de 50 puntos más bajo del francés y de 6 puntos respecto al alemán.

 
La menor presencia italiana en estos flujos repercute negativamente sobre la capacidad de atraer estudiantes y talentos desde el extranjero. Por mil habitantes, se registran 3.92 estudiantes extranjeros inscriptos en escuelas y universidades italianas, contra 13.2 en Francia y 20.7 en Alemania.


Menos conectados física y virtualmente, corremos el peligro de volvernos el remolque de nuestros rivales franceses y alemanes, especialmente en las transacciones internacionales y en los negocios de alto valor agregado.

 

Ciertamente no somos más uno de los líderes de la economía internacional por intensidad de comercio internacional (suma de import y export), que es del 18 y del 54 por ciento reducida respecto a Francia y Alemania. Tampoco, en las condiciones actuales, podemos esperar de hacerlo con los procesos de multilocalización a escala mundial, como resulta claramente de la tendencia de las inversiones directas al exterior en entrada y salida que, en proporción a la población, son tres veces inferiores a los flujos franceses y del 36 por ciento menores a los alemanes.

Pietro Formica
International professor
of Knowledge Economics and Entrepreneurship - School
of Economics and Management della Beijing University
of Aeronautics and
Astronautics di Pechino
 




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